Joaquin Furriel adelantó detalles exclusivos de #EntreCanibales

-Sos un actor que se ha mostrado sensible ante determinadas cuestiones sociales, de hecho contaste que la historia de tu personaje en la película te conmovió. ¿Qué sucede con esa sensibilidad cuando en la Argentina se siguen muriendo chicos por desnutrición?Es inadmisible. Nos tenemos que mirar al espejo, a la mañana cuando nos lavamos la cara y tendríamos que sentir vergüenza. Exigir a quienes toman las decisiones, que son los políticos, el poder económico, quienes tienen el manejo de las grandes corporaciones alimenticias de nuestro país. No entiendo, la verdad, cómo alguien puede irse a dormir tranquilo pensando que ocurren esas cosas.
-¿Creés que la inseguridad está vinculada a los problemas de educación?Sí, es como una cascada de situaciones muy complicadas. La que genera todo es la corrupción, ahí empieza. La pobreza que tenemos en nuestro país es por la corrupción. Nuestro país es muy rico en recursos, hay países pobres de verdad porque geográficamente nacieron en uno de los peores lugares del mundo. Ahora, la corrupción tiene una historia desde la época que se fundó nuestro país, había esclavitud en aquel momento, nuestra historia tiene esa violencia social.
-¿Y por qué no podemos salir de ese lugar?A pesar de que cada vez somos más exigentes democráticamente, todavía sigue siendo un ejercicio nuevo. Recién quienes nacieron a partir del 83 pueden decir: "Toda mi vida la pasé en democracia". Estos años de democracia fueron muy violentos también. Yo tengo 40 años, pude vivir la hiperinflación del 89, el 2001, estos diez años de tanta fricción de poderes, de tanto choque.
-¿Por qué cada cierre de ciclo nos ha costado tanto? Yo participé de "Teatro por la identidad" para recuperar a chicos expropiados en la época de la dictadura. Cuando empezamos era muy difícil comunicar eso que estaba pasando, me parece que se van ganando algunas cuestiones, los juicios eran necesarios. Después de los necesarios juicios de lesa humanidad, lo que debe venir son los juicios por corrupción. Deberíamos tener una justicia tan poderosa y haber ejemplos tan claros de políticos que malversaron los fondos de los ciudadanos, que deberían ir presos. Cuando empiece a haber presos por corrupción, esto va a cambiar, pero nos va a costar muchísimo. Es muy difícil desmembrar la convivencia entre el poder político y el poder económico, porque es una cultura arraigada de años donde el poder económico siempre va transando con el poderoso de turno. Cuando empecé la película, leí mucho sobre el pensamiento de Elías Neuman: él dice que en la cárcel están los delincuentes que fracasaron. Por cada villa que uno ve, por cada persona que está en la calle, por cada crimen que se comete, por un robo, por un asalto de quienes no lo hacen de manera consciente, de quienes lo hacen porque nacieron de la peor manera y esa convivencia los acompañó toda la vida, hay grandes negociados que se hacen de espaldas a esa gente, y todo eso es la respuesta, casi como una consecuencia de los aparentes privilegios que tienen los que negocian de una manera que no les importa nada más que enriquecerse.

-Te escuché en el programa de Mirtha Legrand cuando Sergio Massa hablaba de tu Twitter, que ya aclaraste que no es tuyo, dando a entender que estabas a favor de la marcha del 18F, pero vos no fuiste a la marcha.
-Yo no fui a la marcha, estábamos trabajando.Todas las marchas son importantes, porque es un sector de nuestra sociedad que tiene algo para decir. Después puedo hacer diferentes análisis sobre quiénes utilizaron esa marcha y de qué manera. Como padre pienso en las hijas que quedaron sin un padre, en un país que todavía no tiene ninguna respuesta para dar sobre esa muerte, donde hay muchas hipótesis, donde hubo un manejo muy prostituído. He escuchado informes, inclusive gente diciendo si era homosexual o no el Fiscal Nisman. Fue una marcha que nos dejó mucho. Yo pongo el foco en la familia, si la familia necesita eso, hay que acompañar a la familia. Después te puedo hablar de los fiscales de otra manera, como te puedo hablar de los políticos que fueron a la marcha de otra manera. Discrimino a quienes fueron, para mí no son todos lo mismo. Y no estoy de acuerdo, porque me parece que se la pierden, en quitarle el valor político que tuvo. Pareciera que movilizarse de manera propia no es un gesto político, es lo peor de los '90... la política es una mala palabra. Yo participo todos los años de la marcha del 24 de marzo, porque a mí me recuerda que el país sufrió ¿es política? y sí, es política ¿de qué sector?, ¿de qué partido? De ninguno, es una postura con respecto a la vida. Es lo mejor de la política, tener una idea de cómo uno quiere tener una sociedad.
-Algunos medios criticaron la marcha por su composición social, alegando que era gente de clase media. ¿Vale menos si fuera así? ¿Cuando se habla de "golpe blando" le encontrás sentido?Es algo muy delicado porque sabemos qué sectores sociales apoyaron la dictadura o el neoliberalismo de los '90. Ese sector sigue vivo y sigue esperando eso. Me parece que es injusto, por una cuestión social, catalogar a una marcha como más o menos importante. Sí creo que a muchos de los que estaban ahí, poco les importan las marchas a las que van los Hermógenes (el personaje de la película). No los veo muy solidarios, no quiero generalizar, pero son sectores que se mueven o reaccionan cuando se los toca solo a ellos. No estoy de acuerdo con quienes creen que el kirchnerismo es el mejor ejemplo de democracia que tenemos, quienes están extremados con el modelo, no me gusta como hablan porque no me escuchan. Y tampoco estoy de acuerdo por esa oposición anti-kirchnerista que se maneja con tanta falta de respeto por la autoridad de un presidente. Quienes no estamos en los extremos, podemos fácilmente ser cooptados para un lado o para el otro, como si uno no pudiera tener una actitud un poco más reflexiva con lo que está pasando. En ese sentido, creo que el pedido de justicia es muy válido, de la familia Nisman. No estoy muy de acuerdo con los sectores que estuvieron en la marcha y que, no hablo de la gente, pero por la historia de nuestro país, todavía se puede hablar de un "golpe blando". Porque estamos cercanos a lo que fueron otros intentos de boicot democrático, sobre todo cuando terminan los gobiernos. Ojalá en algún momento la palabra "golpe" no aparezca más en el horizonte de las posibilidades de nuestro país.
-¿Vos realmente crees que a alguien de la oposición, o de alguno de estos sectores de los que hablás, le interesa que Cristina no termine con estos meses que le faltan?No puedo entender cuál es el beneficio del gobierno de quedar asociado a la muerte de un fiscal que estaba llevando la Causa AMIA, no entiendo cuál es el rédito político. Como tampoco entiendo cuál es el rédito político de que termine antes porque hay un sector social... Escuchando las dos campanas, ningunas de las dos tiene mucho contenido real.
-¿Fue muy complejo encarar la caracterización del personaje de Hermògenes?
Cuando empecé a trabajar con Sebastián Schindel, el director, la posibilidad de hacer un personaje tan alejado de mí y que actoralmente me iba a exigir involucrarme tan intensamente, por la caracterización, por la manera de hablar, porque tenía que aprender el oficio de carnicero y sobre todo porque iba a tener que habitar esos tiempos emocionales del personaje para poder contar una historia tan visceral, tan conmovedora; un personaje que al ser analfabeto habla mucho desde los silencios, porque no tiene tantas palabras... Toda esa exigencia, en un momento me parecía mucha, pero de a poco la fui incorporando. Por un lado está todo el trabajo que hacés, pero lo más importante es que cuando alguien ve la película lo ve a ese personaje en el presente, lo ve ahí en la situación.
-¿Fue el papel que te ofrecieron originalmente?No. A mí el personaje que me ofrecieron es el personaje que hace excelentemente Guillermo Pfening, el abogado Elías Neuman, por quien está inspirada la historia. Porque es una historia real basada en una novela escrita por él. Cuando leí el guión me conmovió la historia de Hermógenes de tal manera que sentía que no iba a poder hacer el personaje del abogado porque iba a estar mirando todo el tiempo al actor que iba a hacer el personaje que a mí me había atrapado. Entonces se propuso la posibilidad de que yo lo hiciera, el director lo aceptó y me dijo todo lo que iba a tener que hacer, pensando que quizás a mí me iba a abrumar, y todo lo contrario, para mí fue bienvenido.
-¿Estás contento con el resultado?-Sí. La película es muy honesta en la realización, en el relato y tiene identidad. Cuando uno terminó de verla, no se queda indiferente, algo te ocurre con esa historia. El encuentro entre Hermógenes y un abogado de clase media, como Elías Neuman, invita a pensar que si estuviésemos todos un poco más cerca podríamos vivir en una sociedad más justa, donde haya menos delincuencia. El paso a delinquir hace que uno pierda muchas cosas, si yo a vos te robo, estoy pasando por alto valores que aprendí en el colegio, en mi casa, en todos los trabajos que hice, tengo mucho para perder. Ahora, si no tengo nada para perder porque no pude tener nada de todo eso... esa necesidad a veces de supervivencia hace que ocurran situaciones trágicas. La película es muy fiel al pensamiento de Elías Neuman, él decía que el debate no debería estar puesto exclusivamente en cuántos años de pena y adelantar la edad (de imputabilidad), sino en qué lleva a una persona a delinquir. Esta película abona ese pensamiento, ver todo lo que le ocurrió a este hombre para que terminara reaccionando de la peor maneraLo que se pregunta el abogado en un momento en la película es: ¿hasta qué punto una persona puede explotar a otra? ¿Cuál es el límite? Hermógenes ya nació condenado, esto es lo más triste.
-Esa falta de posibilidades pone al protagonista en un lugar de mucha sumisión ante la figura del patrón que supuestamente lo protege.
Es que esa es la figura. El concepto de "El patrón" no tiene traducción en otros países. Cuando el director fue a presentar la película a Busan, que es el festival más importante de Asia, donde ganó como mejor película, lo cual indica lo universal que es este problema de la esclavitud contemporánea, no podía explicar el rol del patrón. No es sólo un jefe, es más complejo que eso, "es quien piensa por uno" dice en un momento Hermógenes.
-¿Es un rol de protección que debiera ocupar el Estado?Podemos discutir de muchas cosas pero para mí lo que está básico en la mesa de discusión con alguien es el Estado, la Educación Pública y la Salud Pública. Los recursos de un país tienen que ser públicos. Después podemos discutir sobre cómo tienen que estar administrados los planes públicos, los planes de salud, pero el Estado es esencial. Basta ver el mundo, donde se libera el Estado y se deja a la parte privada, que tiene una actitud muy voraz y debe estar regulada. Es una mezcla de construcción de las dos partes, si Hermógenes tuviera otra identidad podría afrontar la vida de otra manera, y si Latuada estuviese en un sistema con otra ética tampoco podría comportarse como se comporta.
-¿Comenzaron las grabaciones de "Ariana"?
La semana que viene.
-¿Cómo es tu personaje?
Es un intendente que se va a candidatear a presidente. En la historia de mi personaje se va a contar toda la trastienda política de cómo se arma una campaña. La protagonista, Natalia Oreiro, vive una situación muy traumática en su adolescencia, y va a vengarse de esa situación. Quienes provocaron ese trauma son justamente mi personaje, el de Benjamín Vicuña, un grupo que cada vez va a tener más poder. Ella se va a ir acercando a concretar esa venganza, y ellos cada vez se van a volver más poderosos. Es un gran personaje el que me dio Juan (Campanella). Estoy muy orgulloso de que alguien como él me haya dado un personaje tan atractivo para hacer.
-Armaron un gran equipo. Sí. Los libros que leí son excelentes y la idea que tiene Juan es genial. Piensa una tira diaria pero en realidad lo que está pensando son cuatro capítulos unitarios por semana. Va a exigir mucho de todos nosotros, pero para mí es la mejor manera de trabajar.
-¿Qué opinás de las ficciones que vienen de afuera y de repente son un boom? Tenemos que hacer buenos trabajos nosotros. Está bueno ver programas de afuera, pero también estaría bueno, y a veces ocurre, que afuera vean buenos programas argentinos y que acá veamos buenos programas. Yo he participado de programas que se vendieron a otros países. Si las novelas, lo que se dice las "latas", empiezan a ocupar mucho lugar, acá nos vamos quedando sin trabajo todos los que vivimos de la ficción. Lo que hay que hacer -y en eso los productores son muy conscientes porque son quienes toman las decisiones más importantes en nuestra televisión- es mejorar la calidad de la ficción en Argentina. Telefé está pensando para este año varias ficciones muy interesantes, las dos tiras diarias que van a empezar ahora; la nuestra y la de Pablo Echarri, son dos propuestas que van a intentar cautivar al público con buenos libros, buenas actuaciones, y una realización muy competente, a nivel internacional.

1 comentario:

  1. el argumento de la novela me suena a copia, con algunas variantes. No me tinca. Ojo porque si es que se llega a topar con LMYUN, va ser devorada por la teleserie turca

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